Llamada
Odiaba ir a la cama enojada. El cierre brusco del teléfono luego de la discusión con él anunciaba una larga noche de poco sueño y miles de pensamientos, de los más vengativos hasta los más arrepentidos. Repasaba la historia una y otra vez. Sabía que había cometido un error pero sabía también que él había fallado, ninguno de los dos se iba a disculpar porque el orgullo siempre les ganaba, siempre quedaban a la espera de quien dé el primer paso, esta vez ella no lo haría.
Pasaron los minutos y el odio se convirtió en tristeza. Se sentía culpable de todo lo sucedido. Pensó en llamarlo para pedirle disculpas, para dar ese primer paso, pero sabía que no serviría de mucho porque él estaría dormido y muy seguramente diría que todo estaba bien, que descanse. Estaba arrepentida por lo que pasó, imaginaba que él ahora estaría pensando en dejarla. Quién soportaría a una mujer insegura y a veces neurótica? Eso no brinda estabilidad a ninguna relación, pero así era ella y tenía siempre presente que todas sus relaciones pasadas llegaron a un fin por su culpa y que si esta relación también moría no sería la excepción.
Pensaba luego en lo difícil que sería su vida sin él. No más llamadas, no más mensajes. De vez en cuando se encontrarían en alguna reunión social, cada uno iría sin pareja, pero al saludar mostrarían tranquilidad. Y vendrían a su cabeza nuevas historias de él, con quién estará, qué hará de su vida, si será feliz. No quería que todo termine así, pero no podía hacer nada en ese momento. Tal vez al día siguiente toda esa pesadilla sería solo un episodio de una página por morir. Eso es lo que más quería.
En su cabeza solo se repetía “Without you there’s no me”, hasta que el sueño le ganó.